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Plan en Buenos Aires: paseo por la Boca y después el mejor restaurante italiano, Il Matterello
Uno de los planes que un turista no puede dejar de hacer en Buenos Aires, es dar un paseo por el barrio de la Boca. Se trata de uno de los barrios más modestos de la ciudad, que se ha convertido en uno de los puntos de atracción turística por la viveza de los colores de las casas.
Anteriormente, la zona donde ahora se pasea, es donde vivían los inmigrantes que se agrupaban en conventillos (casas ocupadas por varias familias) y pintaban sus casas con los sobrantes de pintura que traían los marineros. Como la pintura no era suficiente para pintar una casa de un mismo color, se utilizaron diversos colores para pintarlas.
Por la zona lo más agradable es caminar viendo las distintas casas. Hay también un mercadillo (no sé si todos los días..), y muchos puestecitos y tiendas dentro de lo que eran las casas comunales.
Si tenéis prisa, y queréis que os cunda más el tiempo, en vez de sentaros a comer en un restaurante hay también varios puestos donde podéis compraros un choripan (bocadillo de chorizo a la parrilla) por unos pocos pesos. Es importante no cruzar el río (aunque tampoco es fácil, por lo que no creo que os lo lleguéis a plantear), ni adentrarse tampoco en las zonas que están fuera del radio del turismo (se ve claramente la delimitación de las zonas, no tiene pérdida), puesto que puede resultar peligroso. En las zonas clásicas, caminito, la calle de la izquierda, y la que está a la derecha de Caminito que es la de los pintores, no hay ningún problema.
Para llegar, los mejores colectivos son el 29 y el 64, puesto que os dejan justo en la zona más turística, casi enfrente de Caminito.
El 152, y otros autobuses os acercan también a La Boca, pero tendréis que andar algunas manzanas (cuadras).
Para llegar a Il Matterello os acercarán los autobuses 29, 64, 152 y también el 33. Como entrantes pedimos unas croquetas de verduras (también las había de ricotta) y unos calabacines salteados.
Y de segundo tortellini, y lasaña de carne. Todo riquísimo. Los platos pasaban y la verdad es que los hubiera probado todos.
De postre, compartimos unos profiteroles, ricos, pero sin más (yo no los volvería a pedir habiendo postres más ricos), y una tartaleta de peras (la había también de manzana y de melocotón / durazno) que estaba increíble. Casera, sabrosa y además muy ligera.
Precios: entrantes y postres alrededor de 20 pesos; principales entre 40 y 50 pesos. No es especialmente económico para los precios de Buenos Aires, pero merece mucho la pena conocerlo.
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